Todos alguna vez estaremos Oliendo Pelusas.

¡Bienvenido seas alma perdida!

Anteriormente, hablando del año 2009, este espacio estaba dedicado a la publicación de sandeces, aka fan fiction de la banda alemana de poprockpunknoseque Tokio Hotel.

Sin embargo, después del tiempo que ha sucedido, la temática ha cambiado y, aunque en los archivos están aún esas sandeces, probablemente los escritos que aparecerán próximamente sean más de otros temas, que de la misma banda.

Éste sigue siendo su espacio, éstas siguen siendo sus letras, y esta siempre será la agonía de las palabras.


miércoles, 5 de agosto de 2015

Ojo por ojo.

¿Saben, o se dan acaso una misera idea, de lo que es la traición?

No sé, creo que soy experta en realizar y aceptar. De ambos lados, porque desgraciadamente así es la naturaleza humana.

Se trata de deseos, se trata de fidelidad con uno mismo, pero están los demás.

Uno traiciona al otro, y hay de traiciones a traiciones.

Uno no traiciona a los extraños porque el solo acto de traicionar, es faltar al mutuo acuerdo entre dos personas. Sólo se traiciona a los amigos.

Pero... ¿Por qué se traiciona? Por idiota. Por instinto, porque no sabemos identificar ese momento en el cual todavía puedes decir que no.

Y si dices que no, estás faltando a lo que tu deseas... Te estás traicionando.


Entonces, nunca estás bien con nadie.

Mas hay de traiciones a traiciones.

Hay algunas que, por más instintivas que puedan ser, por más anhelantes o por más "estoy obedeciendo a mis sentidos", no se perdonan nunca.

Y entonces están las traiciones a las que te resistes y dices "no".

No voy a sentir todo aunque se desborde de mi. Y no lo voy a hacer porque no quiero traicionar a ese ser que amo.

Y de pronto, se burlan.

Como si fuera sencillo tener esta batalla interna en cada momento que recuerdo sus ojos y después los de mi persona amada.


Como si no supieran que no soporto las bromas pesadas.

Nunca fui buena en matemáticas.

Recuerdo cuando escribía aquí. Eran un montón de sueños en los que creía con fervor.
Valientemente, sin importarme que dijeran, o que decía yo de mi misma y mis trastornos, escribía; me sentía libre, me sentía yo.

Recuerdo cuando dejé de escribir: me enamoré.

Las fantasías en mi cabeza comenzaron a ser reales (si hubiera sabido que terminarían como lo hicieron, más de 20 entradas sobre el tema estarían aquí), quería vivirlas, quería prestarles atención.

Al final me volví una extraña versión de mi misma, insegura, con miedos, posesiva, celosa. Me desconocía en mi deseo por tener todo bajo control. Pero a las personas no se les puede controlar, y mucho menos a las emociones y sentimientos.

Hoy, me siento extraña otra vez.

Un calor diferente invade mi cuerpo, me siento en las nubes, esperando por algo. Mis orejas están tapadas, la piel bajo mi nariz está cálida todo el tiempo. Algo en mi pecho y en mi espalda aguardan, pero no se de que se trata.

Nunca estuve dispuesta a iniciar nada con nadie. Me era tan sencillo ver a todo el mundo, gustarme todo el mundo y despertar cosas en ellos, para después marcharme. Con eso me bastaba. Me tenía a mi, y yo siempre me he sido suficiente.

¿Y entonces qué es eso del amor? ¿Con que se come? ¿Cómo estás seguro de que lo sientes?

Algo en mis ojos me dice "llora". Y ese algo me llena también, no en un vacío raro, no se que sea.
También la piel detrás de mi cuello se eriza y al tocar mis mejillas las noto con cierto ardor. Y sí, están enrojecidas.

Todo esto va a hacerme estallar en algún momento.

Porque soy muy buena para mirar, para escuchar, para sentir, para escribir, pero para hablar... no tanto.

Si estuvieras frente a mi, podrías verme ruborizándome al terminar esa frase de cinco palabras. Podrías notar como tengo que cerrar mis ojos porque brillan demasiado, y verías como muerdo mi labio para no reír. También podrías sentir mis manos abrazando tu espalda y mi mejilla recargada en tu pecho. Después, quizás suspiraría.

Sé que siento, mas no se como se llama. Me mantiene cálida, entretenida, me mantiene en paz. Me gusta.

Hablo demasiado ¿sabías? es el mecanismo de defensa más fuerte que me creé. Porque, hablando muchísimo parece que no oculto nada. Pero no mires mis ojos, no sientas mi pulso.

Sabrás que habré ganado al perder.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Aparecidos.

Queridos lectores, lectoras, paseantes, perdidos, hola.

Desde hace un tiempo, quizá como un año, lo sé (JAJAJAJAJA), prometí seguir con el Fic 'Coincidencias', sin embargo... creo que ese será un sueño que no podrá realizarse, ya que el archivo misteriosamente desapareció de entre mis documentos y que trauma (y un poco de flojera), solo les diré que esta vez no........ bueno, tal vez lo termine, algún día.

Entre mis propósitos de año está ese, terminar todas mis historias, y son como 3.... o 6.... Y en cuanto estén terminadas, lo haré, se los prometo. Ahora con el regreso de los chicos de Tokio Hotel se me ocurren muchas perversidades en la vida, pero luego me pongo a leer Con El Alma En Un Hilo y me pregunto qué tipo de tratamiento psiquiátrico necesitaba en aquel entonces, porque si estaba muy dañada.

Lo he estado leyendo y riéndome, y siendo feliz, de verdad.

Espero estar con ustedes próximamente... si es que siguen por ahí... Los extraño.

martes, 23 de julio de 2013

Un día 23 de Julio.

Y se despertó, todo parecía cambiado. Miraba a su alrededor y en verdad no conocía nada de lo que veía; no sabía dónde estaba.

De pronto, un olor familiar inundo sus fosas nasales, hasta entrar en sus pulmones. Sonrió, sabía que era el desayuno, pero no era un aroma como cualquiera. A pesar de ser común, tenía algo en especial. Solo que aún no sabía qué era.

- Bueno, princesa. -Entró él, con una bandeja que llevaba jugo de naranja, un enorme tazón de frutas con miel arriba y hot cakes. - Ya que no quieres bajar, te traje el desayuno a la cama.

No lo podía creer. Cuando se dio cuenta, estaba en una cama, una grande, con unas sábanas acolchaditas y bastante calientitas. Una foto a su lado, de un día especial. Vestida de blanco y él en un lindo chaqué. Y en su mano, un anillo.

- Gracias. -Le respondió naturalmente, extrañándose ella misma del cómo lo podía mirar sin que le temblaran los pies. Se palpó las piernas, o al menos intentó... - Eh.. ¿Mi amor?

- ¿Sí? -Gustoso, se sentó a su lado y la miró, sonriente como solo el sabía hacerlo. Se inclino despacito y masajeo su abultada pancita, dejando en ella un par de ruidosos besos, antes de levantarse.- ¿Más antojos?

- No... Sólo quería que... estuvieras a mi lado. -Le sonrío coqueta y después cohibida. Cruzaron un par de miradas más, unos cuantos besos llenos de emoción y comenzó a comer.

No pensaba en reflexionar cómo es que había llegado a la cama del hombre de sus sueños. Cómo se había casado con él, y cómo es que ahora esperaba un hijo suyo... Y lo peor ¡No recordaba cómo fue concebido!

- ¿Estás emocionada? -Le preguntó luego de un rato de armonioso silencio, acariciándole el cabello. Ella lo miró un tanto confundida, con una mejilla inflada por intentar mantener el bocado dentro de ellas, y no asomándose por sus labios.- ¡Tus amigas! ¿Qué no era hoy que vendrían con regalos?

- ¡Ah! - Miró hacía otro lado, hacia todos y sólo asintió, riendo nerviosa.- Estoy muy emocionada por verlas.

- Entonces tendré que preparar más comida. -Asintió velozmente, besándola de nuevo y tomando la bandeja ya vacía entre sus manos, dirigiéndose fuera de la habitación.-

- ¿Tom? -Lo llamó, apenas con un susurro audible, él volteó de inmediato y ella se sonrojó, pensando en todo aún, pero a la vez sintiéndolo todo tan cálido.- Te amo mucho.

-Sonrío ampliamente, acercándose a ella de nuevo y dejándole un beso en la frente, mirándola.- Yo también te amo mucho Fernanda.

Salió de la habitación, con ese caminar de pingüino que tanto le gustaba, ella entonces se recostó, y volvió a dormir.


¡FERNANDA YA LEVANTATE CONCHESUMARE! -El grito de su madre fue ensordecedor, abrió los ojos rápidamente y se palpó el estómago y luego se vio las manos. Había sido un sueño y tenía que ir a la escuela. Era martes y ya se le había hecho tarde.

- ¡Ya voy! -Una sonrisa enorme se dibujó en su rostro, el sueño había sido tan real que podía sentir los labios calientitos. Se los mordió levemente y después río, buscando su celular.

En la pantalla, había una notificación de un mensaje recibido a altas horas de la madrugada: ¡Feliz cumpleaños, mi porfiada a distancia!

-Río un poco más fuerte. - ¡Tú me despertaste, maraca! -Gritó, sola en su habitación, asomándose a la ventana y viendo los cerezos florecer.-


Feliz cumpleaños, Feffy. Te amo.