Todos alguna vez estaremos Oliendo Pelusas.

¡Bienvenido seas alma perdida!

Anteriormente, hablando del año 2009, este espacio estaba dedicado a la publicación de sandeces, aka fan fiction de la banda alemana de poprockpunknoseque Tokio Hotel.

Sin embargo, después del tiempo que ha sucedido, la temática ha cambiado y, aunque en los archivos están aún esas sandeces, probablemente los escritos que aparecerán próximamente sean más de otros temas, que de la misma banda.

Éste sigue siendo su espacio, éstas siguen siendo sus letras, y esta siempre será la agonía de las palabras.


sábado, 5 de diciembre de 2009

Capitulo XXXIX – Pasajeros con destino a México, está es la última llamada

-¿Haru?- me despertó la inquietante voz de Gustav, son las 4am del 4 de abril

-¿Qué sucede Gus? ¿Está todo bien con Gisela?- pregunte incorporándome rápidamente

-Pues, vamos camino al hospital, las contracciones no cesaban y Tom llego más rápido que nadie, estamos a punto de llegar

-Demonios- dije recordando que mi auto ya esta camino a México- Voy para allá.

-Espera Mati- se escuchaba el bullicio de la calle, mucha gente, doctores y enfermeras dando instrucciones, y una respiración agitada, una que supuse es la de Gis- Tom va por ti.- dijo colgando el teléfono sin darme tiempo de quejarme.

En menos de 15 minutos Tom estaba tocando a la puerta, salí rápidamente y abordamos el auto.

-¿En dónde está Allison?- pregunte poniéndome el cinturón

-Con Bill en el hospital- respondió sin dejar de ver al frente, estaba muy nervioso

-No estés nervioso, que me pondrás de nervios a mi también- dije sobándome ambos brazos, caí en cuenta de que hace frio y no es suficiente con lo que traigo puesto.
Tom se orillo un poco y me dio su sudadera

-Póntela y no te quejes, no quiero que te de una hipotermia- la sostuve entre mis manos y me la puse, llegamos sin retardos al hospital, Gustav está en quirófano con ella, no hay complicaciones, todo va de acuerdo a lo planeado. Es solo cuestión de esperar.

Acompañe a Bill a la cafetería, me miraba curioso

-Me alegra que ya hayan limado asperezas- dijo dándole un sorbo al café, se refiere a la sudadera

-Me obligo a ponérmela- dije alzando los hombros y metiendo ambas manos a las bolsas. Me di cuenta de que algo había en una de ellas, y como si fuera mia, saque aquel objeto, un papel, una foto.

“En verdad, sé que soy un idiota, pero prefiero despedirme de ti con una sonrisa. Perdón. Gemelo Súper Star #1

-Tarado- dije al terminar de leer la notita y checar la foto, me reí al darme cuenta que es la primera que nos tomamos juntos, el día de la resaca en su auto.

-Fue idea mía lo de la foto- dijo Bill congratulándose

-Ya sabía, es una muy mala idea por cierto- dije aparentemente indignada

-¿En serio? – me respondió preocupado

-Claro que no!- lo tome del brazo y juntos caminamos a la sala de espera donde todos lucían impacientes. Tres largas horas pasaron y nadie nos decía nada, hasta que un asombrosamente feliz Gustav asomo su cabeza dentro de la salita

¿Cómo esta Gis? ¿Qué fue? ¿Se parece a ti? ¿Está bonito? ¿Si es tuyo? Esa y un sinfín de preguntas más llenaron el momento, Gustav reía emocionado, nos quedamos callados esperando que dijera algo

-Es un niño hermoso- dijo extendiendo los brazos y corrí para abrazarlo, caminamos todos juntos al cunero, donde Luca Schäffer dormía.

Después de una oleada de abrazos, entramos donde Gis para felicitarla también. Comenzó a llorar emocionada y le seguí yo. Un rato más tarde volvimos a nuestras respectivas casas para darnos una ducha y regresar al hospital donde recogeríamos a Gis, lista para poner al pequeño Luca en su cuna.

-Dios, fue agotador- dijo Gis que se acomodo en su cama, el doctor hizo un milagro y Luca nació por parto natural, razón por la cual Gis al otro día podría moverse con naturalidad. En ese tiempo, se dedicaron a decirme que habría una pequeña reunión de despedida en mi cueva mañana en la tarde noche. No pude evitar emocionarme.

-Nos veremos mañana Haru- Gis me dio un beso en ambas mejillas y salí a dormir un poco.

La tarde de mi último día en el continente europeo, llego apresuradamente entre el ir y venir de los TH que en un rato llenaron la cueva con un montón de refrescos, alcohol, botana y sándwich cortados en pequeños triángulos.

David se despidió de mí fugazmente, disculpándose por no poder quedarse más tiempo. Gordon y Simone también pasaron un momento, a ellos si los vería mañana, pero la sesión de fotografías era hoy.

Una amena convivencia comenzó, All estaba al pendiente de su nuevo hermanito, no le quitaba el ojo de encima y lloraba porque Gis no dejaba que lo cargara. Luca paso por los brazos de todos, en los de Bill, se quedo profundamente dormido, causa por la cual los Schäffer regresaron a reponer energías, prometiendo vernos mañana para despedirnos.

Georg y Andreas jugaban animados una ronda de poker mientras Bill, Tom y yo hablábamos de cosas sin sentido, nada que nos remitiera a la despedida o a lo que ha pasado antes, sonreíamos como siempre. Después vino la ronda más divertida de la noche, sacarle los trapitos al sol a Geo y su misteriosa visita a México.

Tras jaloneos, lo dejaron con el torso desnudo y me vi obligada a taparme los ojos.
Siguió la parte melancólica, Bill hizo el gran momento de la noche cantando “Zoom into me” acompañado por Tom, quien tocaba el piano con extrema inspiración. El alcohol comenzó a fluir en nuestras venas y todos comenzamos a estar bastante estúpidos. Tom no tomaba tan rápido como los demás, seré el conductor designado, me dijo al llegar, y yo… sabía que si tomaba mucho, no me iba a sentir bien. Tras un rato, Bill estaba tan ahogado, que se quedo dormido en un rincón y Andreas iba por el mismo camino, cabeceaba sentado junto a la puerta.

-Creo que ya debemos irnos o definitivamente no estaremos bien para mañana, debemos ir al estudio muy temprano- dijo Geo tratando de levantar a Andreas, el también se encontraba “en buen estado”, Tom levanto a Bill y salieron arrastrándolos del departamento, me distraje y fui hacia el piano.

Mis torpes manos apenas y dejaban escapar suaves sonidos, me reía entre nota y nota

-Bah, que bueno que soy psicóloga, porque de pianista no la hago- dije para mis adentros y apunto de levantarme, cuando tomaron mis manos y las colocaron sobre las teclas

-No es tan difícil- dijo Tom a mi oído, moviendo mis manos y presionándolas contra el piano, mi corazón comenzó a agilizar sus latidos, unas notas más y él me soltó- ¿Lo ves?

Me levante, con toda la intención de ir a la sala, ya que él estaría aquí supuse que terminaríamos juntos la velada

-¿Qué paso con Bill y Andreas?- dije cerrando el piano poniéndome frente a Tom, quien empujo el banquillo con sus pies, acercándose

-Georg decidió llevarlos a su casa- me tomo de la cintura, sentándome sobre las ahora cubiertas teclas- y yo decidí quedarme contigo- Me miro, yo lo veía también, acaricio mis mejillas, tomo mi rostro entre sus manos y me beso ¿Qué pasa contigo? Me decía irrepetible mi inconsciente, pero una cosa más grande hacía que me quedara ahí donde estaba…me acostó sobre el piano y poso su cuerpo sobre el mío, en realidad era bastante incomodo, nuestros pies volaban…

Se apoyo sobre sus manos y me vio con mucha atención –No te vayas- dijo besándome de nuevo, fuimos levantándonos lentamente, quito mi blusa con agilidad y la aventó no muy lejos de ahí, también le quite las suyas, entre un beso, una risa…

Me abrazo y se levanto junto conmigo, abrace con mis piernas su cuerpo mientras él ya me sostenía con fuerza, sentía la calidez de su piel al contacto con la mía. Camino hasta mi habitación sin despegar sus labios de los míos, suaves caricias por las líneas de mi cuerpo elevaban mi mente a un rincón que creí jamás conocer, sus interminables besos y mordiscos terminaron con la poca cordura que me quedaba.

Jugábamos con nuestras lenguas mientras con torpes movimientos despojábamos al otro de la ropa que aun traía puesta. Así fue como quedamos desnudos, frente a frente, acariciando cada espacio, besando cada poro, en la profundidad de mi habitación. Nuestra respiración ya era bastante agitada, nuestros rostros estaban acalorados. Volvió a besarme con frenesí, como advirtiéndome que ese momento estaba por llegar.
El momento en el que nos uniríamos en algo que solo él y yo tendríamos el placer de conocer con todos sus detalles.

Íbamos cayendo en la cama lentamente, acaricie su espalda, grabándome cada parte de su piel, beso mi cuello y volteo a mirarme mientras sus manos daban placenteras caricias a lo mas intimo de mi ser. Nuestros gemidos eran el único sonido que resonaba en esas cuatro paredes, lo mire deseosa de que ese momento llegara de una vez por todas, se hizo hacia el frente, y al mismo tiempo que me besaba tan lentamente, me penetraba de igual manera. Ya no podíamos contener el placer que sentíamos, aferrada a sus hombros y controlada bajo el ritmo de sus caderas, mi respiración era más y más agitada, con cada golpe de nuestras pieles, un gemido incontrolable se desbordaba, hasta que llego el momento cumbre en que nuestros orgasmos se unieron, sentí esa calidez familiar, pero diferente al mismo tiempo. Nos mirábamos sin decir nada, mi boca entre abierta aun dejaba escapar mi cálido aliento, deseoso de él. Se recostó sobre mí, sentía su latir agitado al igual que el mío, mientras mis manos acariciaban su cabello.

¿Qué ha pasado exactamente aquí? Soy tan bipolar.

-Tengo hambre- dijo de pronto dándome un beso fugaz en los labios y levantándose con torpeza de la cama, se puso sus bóxers y salió de la habitación.

Me levante tras él, me puse una de sus playeras que encontré tirada en el pasillo, y entre a la cocina, estaba en la elaboración de unos waffles, canturreando mientras los metía en el tostador.
Me senté en uno de los bancos para toparme con el frio de sus patas que rozo mi piel haciéndome estremecer. Tom camino hacia mi colocando mis piernas a sus costados mirándome picaronamente, me cargo nuevamente y me sentó en la barra, ahora estábamos cara a cara.

-¿Qué pasa?- dije sonriéndole a causa de que no me quitaba la mirada de encima

-Me gusta ese lunar- dijo subiendo su mano desde mi rodilla hasta aquél, ubicado en el costado de mi pierna izquierda, me reí por lo ingenuo que parecía el comentario y por lo intencionado de la caricia.

Comimos en paz lanzándonos coquetas miradas y regresamos a la cama. Nos metimos bajo las sabanas, Tom no se molesto en ponerse un pantalón, una camiseta, nada… pero no tenía pensado quejarme.

-¿Puedo dormir con tu playera puesta?- le dije antes de cubrirme por completo

-Solo con ella puesta- acaricio mi pierna, como comprobando que solo traía su preciada prenda, para su mala suerte no era así, razón por la cual hizo un puchero que provoco mi risa. Me tapo por completo con las cobijas y me pego a su cuerpo, dejándome acariciar su pecho, examinar sus gestos y besar sus labios.

El pitido de mi celular comenzaba a molestarme no muy lejos de mi oído, pensé que era la orden de que tenía que ir a trabajar, recordé que es mi último día en Hamburgo y me apresure, torpemente, a contestar

-¿Haru?- decía la voz de Gisela al teléfono

-¿Qué pasa Gis?- le dije completamente modorra, sin abrir mis ojos

-Se te está haciendo tarde- soltó una risa- ya son las 12

-Rayos- me levante aun sin abrir mis ojos- en un momento estoy lista

-No te preocupes, solo quería confirmar que vendrías a comer, es todo

-Claro que si Gis, me doy un baño y en seguida bajamos

-¿Quiénes?- dijo curiosa y me sentí delatada

-Mis maletas y yo- dije aparentemente normal

-Sí, ahá- se rio- te veo en un rato- Y colgó

Deje el celular sobre el buro y me adentre en el baño lavándome la cara, con esa agua fría seguro me dará hipotermia. Tom no estaba en la cama, ni en la cocina, ni en ningún lado, recordé que tenían que ir al estudio muy tempano, así que sin más preámbulos, después de comer otro waffle, me di la ducha.

Metí todo lo que quedaba en esa maleta que aún no había sido sellada, me puse un blusón en color azul rey, unos jeans y mis preciados tacones, que sin duda me hacían ir mucho más lenta. Puse en orden todo el departamento, sacando la basura, limpiando los rincones, y recogiendo todas las fotos que me faltaban por guardar, la maleta fue sellada y solo me quedaba esperar la hora de la despedida.
Gis me recibió animada cargando al pequeño Luca, quien miraba atento a su alrededor

-¿En serio él no ve nada?- dijo sorprendida

-En serio, su vista es aun borrosa, en unos días ya verá hasta los 25cm próximos a él, y te mirara como si te conociera por primera vez

-Ay mi bebé- dijo presionándolo contra ella, Allison se mostraba inquieta saltando de un lado a otro. Margot llego y fue motivo para que Gis se pusiera a cantar a todo volumen en la cocina, una tierna canción de cuna.

All se sentó en mis piernas y me abrazo, acaricie su largo y rizado cabello, observando la estrellita que fuertemente estaba amarrada a su cuello, sonreí como tonta y puse a All sobre mis hombros, fuimos juntas a la azotea.

Jugamos un rato lanzándonos una pelota, riendo a lo alto, cayéndome con los tacones, hasta que All se fue contra mí haciéndome cosquillas.
Bajamos a comer y no pude evita notar que Gis estaba con un nudo en la garganta, comía despacio sin decirnos nada, incluso Margot se dio cuenta…

-Es solo que no quisiera que te fueras, sabes que no es fácil encontrarme una amiga en esta vida que tengo…- y se soltó a llorar, la verdad era que yo tampoco quería irme…. Esperaba un par de palabras mágicas que me invitaran a quedarme ahí…

-Vamos Gis- fue lo único que pude formular sin ponerme a llorar, ella me miro con sus ojos vidriosos y nos abrazamos por largo rato.

Entre algunos chistes, anécdotas y planes, pudimos sonreír un poco, hasta que Bill, Gustav y Georg llegaron a iluminarnos con su presencia.

La tarde se apresuro a terminar, en lo que me dedicaban palabras de… no lo sé. Miles de palabras que sin duda siempre tendré presentes.

-Prometo ir al backstage la próxima vez que visiten México, es una promesa- le dije a Gustav quien me daba un abrazo.

-Te llamare antes, para tomar un café… o algo- dijo Bill abrazándome también, pidiendo que posara para una foto más. Lo mire tratando que descubriera mi inquietud más grande ¿Dónde está Tom?

-Seguro llegara un poco atrasado, ha de estar lloriqueando en su habitación- me dijo risueño.

Cargue al pequeño Luca camino al aeropuerto, íbamos todos en la camioneta, cantando, aplaudiendo, riendo. Y yo seguía esperando ese par de palabras.

-Hemos llegado- dijo Geo en un suspiro y sus ojos empezaron a ponerse rojos

-Hemos llegado- repetí tristemente, acariciando una de sus mejillas- te voy a extrañar mucho aunque te huelan los pies- lo abrace y el comenzó a reír, pasaba sus manos por mi espalda dándome consuelo, mientras el nudo en mi garganta se hacía cada vez mas fuerte

-Cuídate mucho y nos llamas al llegar- dijo Gus tendiéndome una mano- muchas gracias por todo Haru- al igual lo abrace como a un hermano, sonreía a pesar de que estaba triste

Gisela no pudo articular palabra alguna, simplemente lloraba abrazándome constantemente, limpiando sus lagrimas y riendo por “lo tonta que se veía”

-Gracias Gis- la abrace y Allison paso a mis brazos, con una sonrisita muy bella

-Te voy a extrañar mucho- dijo colgando sus manitas en mi cuello, besando una de mis mejillas

-Yo también Alli cuídate mucho, y a tu hermanito también- le dije pellizcando una de sus mejillas haciéndola reír, bese la frente de Luca, quien dormía en los brazos de Gis, Alli salto hacia su padre y Bill llego a abrazarme

-Lamento mucho que Simone y Gordon no pudieron llegar, te mandan muchos saludos- dijo a mi oído, con una penosa voz

-Mándales mis saludos por favor, me dio mucho gusto conocerlos y a ti también- dije tomándole una mano- eres mejor persona de lo que imagine- Me sonrío y me quede embobada en su hermoso rostro, sonriéndole…pasajeros con destino a México, abordar por la puerta 13

-Es hora de irme- les dije a todos abrazándolos fugazmente y recogiendo la Geo-bolsa que traía conmigo, con algunas fotos para llorar en el camino. Camine dándoles la espalda, el anillo en mi mano, la bufanda en mi cuello, los aretes en mis pequeñas orejas… y el corazón que botaba sobre mi pecho cada que daba un paso.

Me detuve en los detectores, y voltee a verlos para decirles adiós con mis manos frías, me respondieron con las manos al aire, sentía que extrañaría esa calidez.

Caminando hacia el avión, sentía el latir de mi roto corazón, esas palabras mágicas nunca llegaron, mientras el dije golpeaba mi pecho sutilmente. Lo tome entre mis manos recordando cada caricia suya, desde que nos conocimos, hasta el día de ayer… creía escuchar su voz a mi espalda…

-Haruka!- Creí escucharlo, pero me negaba a voltear…- espera, no te vayas- no era mi imaginación.

Di la vuelta y en efecto, Tom venia corriendo hacia mi empujando a todo aquel que estaba a su paso causando un gran disturbio, Bill venia corriendo tras él. Tom llego frente a mí, algunos guardias lo retenían.

-No te vayas- dijo agitado- quédate- ahí estaban…las palabras que quería escuchar desde hace tiempo, sonreí y estaba a punto de caminar hacia él- con nosotros.

Pare en seco ¿Por qué tenía que decir con nosotros?, lo mire seria y camine en reversa, para seguir mi rumbo sin dejar de verlo.

-En serio, quédate con nosotros- dijo de nuevo

-¿Para qué?- dije casi en un grito debido al ruido que había- ¿Cómo que me quedaría aquí? ¿La psicóloga? ¿La amiga de la familia?- y no era que no quisiera quedarme.
Solo que preferiría que él…

Di la vuelta nuevamente y los guardias ya lo traían casi cargando, escuchaba como él y Bill se peleaban a mis espaldas. Preferí ya no voltear. Sabía que terminaría quedándome con él.

Vamos juntos a bailar, paseemos, vamos a las fiestas juntos, tú y yo. Fue lo último que alcance a escuchar de su parte. Me dolía tener que dejar Hamburgo, dejar a los hijos de Gustav, a Gisela, a los Tokio… pero en especial me dolía tener que dejar a Tom. Vi la trifulca y los golpes a través de las ventanas.

¿Qué hago aquí? ¿Por qué no podía decirme que me quedara con él? Yo hubiera aceptado… ¿Qué demonios? Quisiera…

Me puse a llorar, la gente se aproximaba para preguntarme que sucedía, solo negaba con la cabeza. Me encontraba sentada ahí. Sola. Que podía decir, que podía hacer, pero sobre todo, ¿Qué podía esperar? ¿Qué estaba dispuesta a soportar? Estoy aquí, viendo la pesada noche desde la ventana, el avión llegara cerca de las 8pm hora México. Metí mis manos al bolso, me tope con la playera de Tom, tenía pensado devolvérsela cuando lo viera, sin embargo, está en mis manos, despidiendo su aroma. Y yo, aquí estoy…esperando saber que el avión había aterrizado.

Pensando cómo explicaría que aun estaba en Hamburgo.

1 comentario:

Zeltzin dijo...

wuaaaa!!!

señorita ... había estado ausente algunos días & llego para encontrarme con que Tom ya tubo su noche de pasión con Haruka! <3

en verdad llegué a pensar que no haría nada nada del verbo NADA por qe se quedara! ... que bueno que no es tan tonto como pensé xD!

wuaaa... espero escribas escribiendo, sabes que me encanta leerte, tienes talento amor!! =D

saludame mucho a tu tío y recuerda que te amo <3

gracias por el cap