Todos alguna vez estaremos Oliendo Pelusas.

¡Bienvenido seas alma perdida!

Anteriormente, hablando del año 2009, este espacio estaba dedicado a la publicación de sandeces, aka fan fiction de la banda alemana de poprockpunknoseque Tokio Hotel.

Sin embargo, después del tiempo que ha sucedido, la temática ha cambiado y, aunque en los archivos están aún esas sandeces, probablemente los escritos que aparecerán próximamente sean más de otros temas, que de la misma banda.

Éste sigue siendo su espacio, éstas siguen siendo sus letras, y esta siempre será la agonía de las palabras.


sábado, 21 de agosto de 2010

Capítulo CXXXIX – Lo único que quiero para el resto de mis días, eres tú.


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-Bueno, ya estamos aquí- me dice bajando del auto, estamos justo enfrente de nuestra casa, aquí en mi bello rancho grande. Martin nos ayuda a bajar las maletas, se despide de nosotros, el regresará por Tom en un par de días...

-Ya estamos aquí- suspiro, Martin sale y arranca. Nos quedamos solos- Ven aquí hombrecillo- le digo abriendo los brazos, el me carga emocionado y me da muchas vueltas por todo el lugar- ¿Que hacemos?

-Pues en este momento se me antoja un masajito en los pies- me dice poniendo un gesto se suplica- ¿me haces?- me pide como niño pequeño

-Bueno- le respondo riendo- pero después te toca hacerme tu a mi

-Lo que quieras muñeca- me responde galante y después me da un beso- ah, creo que hoy te toca tu bailada, ya tengo reservado el lugar y todo

-No entiendo como existiendo tanto lugar emocionante alrededor del mundo decides por uno de aquí- le comento acariciando sus pies

-No es el lugar, eres tú- me contesta y toca con su dedo gordo mi nariz- ya sabes, quiero verte bailando sobre una mesa y después sobre mi

-Puedo bailarte ahora- le dije trepando por sus piernas y sentándome sobre su... sus piernas- y puedo tararear también

-Me parece excelente- dijo metiendo su lengua a mi boca y recostándome sobre el sillón, poniéndose sobre de mi- pero ahora prefiero hacerte otras cosas- me dice besando mi cuello y desabotonando mi blusa

-Cambia el baile para mañana, ahora quiero jugar- le digo jalandole las trenzas para que me besé, pero no lo hace

-No puedo- contesta juguetón mordiéndome el labio

-¿Por qué?- le pregunto intrigada tratando de besarlo, pero no me deja

-Porque mañana nos toca ir a cenar- me contesta mordiéndome la mejilla- y en esa si no hay cambios, así que bailemos hoy

-Pero...- y ahora si me besa, me desnuda y... lo demás ya saben.

...

-Yo me niego a salir- le decía envuelta en las sabanas, son las 10 de la noche, hacía frío

-Matilda, no me obligues a sacarte- decía aparentando estar enfadado

-¿Lo volveras a intentar?- lo reto, sacando una de mis piernas de la calidez de las cobijas, la estiro para que el trate de sacarme de la cama, otra vez- Anda

-Puedo intentarlo- dice acariciando mi pierna hasta llegar a mi rodilla y ahora si, apretándola- pero esta vez si lo voy a lograr

Y lo logra, me toma descuidada y me sube a sus hombros, y así me obliga a meterme a la ducha

-Que bonita la nena bañada- me dice dejándome en la cama

-¿Ah si? Pues no me pienso vestir- le digo enrollándome en la toalla

-Bueno, como quieras- me dice sacando su ropa del closet, comienza a vestirse. Creo que se verá muy guapo...

-Entonces ¿Quieres ver una película?- le digo poniéndome de pie

-No Mat- me responde tranquilamente- ¿Si escuchaste cuando te dije que tenía reservaciones?- Asiento con sarcasmo y después río- Pues tu puedes quedarte, pero yo me voy a ir

-Esta bien- le contesto sintiendo mi sangre hervir y me meto al baño, me lavo los dientes, y al salir... el ya esta completamente listo

-Alguien más va a querer salir con este tipazo- se vitorea viéndose en el espejo- No me esperes despierta.

Y sale de la habitación. Me enojo, para que negarlo, pero... se que está ahí afuera esperando que salga a buscarlo...

-Si te vas ni regreses Thomas- digo en voz baja

-No sé porque te empeñas en no salir conmigo- Me dice recargado en la pared, por fuera de mi cuarto

-No es que no quiera salir contigo, no seas bobo. Solo que me estaba gustando esto- Le digo suspirando

-Tendremos toda la vida para seguir amándonos- responde entrando a la habitación otra vez- Además regresaremos en unas horas Mat

-Esta bien- accedo al fin- No tengo idea de que ponerme- digo suspirando

-Yo si- y va por algo, muy bien guardado. Un vestido purpura, hecho a mi medida, con escote en la espalda, cuello halter, ajustado, con pequeños dobladillos... corto... demasiado corto y...tacones a juego...- Diana me dijo que este te gustaría- me dice emocionado

-Es divino- le digo tomándolo entre mis manos y caminando al baño a cambiarme. Al salir, Tom me ve de arriba hacia abajo lentamente. Ya traigo puestos los tacones, son altos, son bellos, debo admitir que el buen gusto de Diana salio a relucir en este atuendo, el vestido apenas y cubre lo que tiene que cubrir, pero me gusta como se me ve, me siento bien con el. Mi cabello ya está arreglado a la desgreñé, incluso hasta me he maquillado- ¿Como me veo?

-Creo que mejor si nos quedamos- me dice atolondrado poniéndose de pie

-No juegues- le digo retrocediendo- Amor, ya me maquille y todo

-Ok...ok- dice sin estar muy convencido sacudiendo las manos- Ya vamonos antes de que te viole

-¡Ja!- me río irónicamente- primero te violo yo- y camino delante de el... alejada de el mejor dicho. Me ve de una manera hasta exagerada...

-¿Jugamos a ver quien gana?- me toma de la cintura y me... azota xD contra la puerta de entrada

-Te calmas o me voy sola. Alguien querrá salir con esta muñeca- bromeo con él..... sin embargo a Tom no le causa ninguna gracia

-Mataría a cualquiera que se te acercara- me dice seriamente- Ya vámonos- Y lo noto enfadado, camina torpemente a la camioneta, donde veo a un hombre que no conozco- Lo envió Jost- me dice- es de su confianza, será nuestro conductor resignado

-¿Que no es designado?- pregunto divertida

-Por eso- me dice sonriente y me toma de la mano. El hombre maneja a una buena velocidad, las calles ya están casi vacías, son pasadas las 11 y llegamos a un lugar muy al norte de la ciudad, ya casi llegando a San Luis Potosi, exclusivo, ostentoso, secreto...

-Vaya, te luciste campeón- le digo tomándolo del brazo mientras caminamos a nuestra área. Gente nos ve en el camino y nos saluda. No tengo idea de quienes son y estoy segura de que ellos tampoco saben quienes somos nosotros. Pero eso no interesa, en menos de 20 minutos Tom y yo ya estamos ambientados.

-Es bueno este lugar- me dice recibiendo nuestra orden. Una botella de un liquidito verde impronunciable. Le indica al mesero que sirva dos copas y así hacemos un brindis- Por ti mi amor – dice sonriéndome

-Por ti mi amor- contesto sonriendole también y bebemos nuestras copas- ahora vamos a bailar.

Y la pista fue nuestra, algunas parejas se nos unían por ratos, pero se iban, somos demasiado escandalosos y además pornos. No se porque nadie nos ha dicho nada... sospecho que hay algunos ceros detrás de esto...

Pero, después me doy cuenta de que la gente de este lugar esta acostumbrada a este tipo de cosas, sonríen con naturalidad. Los demás mueven la cabeza al ritmo de la musica, sus manos o sus pies, otros más hacen escandalo con sus amigos y Tom y yo no dejamos de bailar, me estoy divirtiendo como nunca, ya lo habia imaginado así, pero en verdad es mejor de lo que parecía.

Las luces del lugar hacían del ambiente algo perfecto, regrese a mis tiempos de loca universitaria, donde no me importaba nada ni nadie, donde era iluminada por los destellos de todos lados, justo en media pista, así como aquí, los pisos iluminados con fluorescencia, la gente, nosotros... En verdad nos la estamos pasando muy bien, demasiado bien, hacemos pasos difíciles y exagerados, entre alcohol y cigarrillos.

Ahora viene la mesa. Mi novio lo suficientemente alcoholizado para bailarme sobre ella... además quitarse su sudadera.... su camisa... su playera.... y...comenzar a despertar pasiones en la gente del lugar. Cosa que por supuesto no me agrado nada

-Estas haciendo el ridículo- le digo pero el solo se ríe- por favor, mi vida

-Ya van a cerrar de todos modos- y levanta los hombros valiendole todo lo demás. Después se pone de pie y me obliga a pararme... bueno, la verdad es que no me obligo tanto. La noche era genial a pesar de la perdida temporal de su ropa y el nuevo séquito de fans que habían salido del famoso antro.

-Hola- se acerca una rubia despampanante

-Hola- le respondo, justo en ese momento Tom había ido al baño

-¿Te molesta si me siento?- me dice acercándose

-No- le digo volteando para otro lado

-Oye- me dice tocándome el hombro- El chico con el que vienes baila muy bien

-Gracias- le contesta Tom haciendo acto de presencia, parece que se siente mejor, se ve más fresco- ¿Algo más en lo que te podamos ayudar?

-Me preguntaba si te molestaría bailar un rato- le propone acercandosele, Tom me ve de re ojo y yo trato de controlar mis instintos

-No me molestaría- le dice y ella le sonríe- si fuera soltero, ella es mi prometida- y me señala, ella me ve con despreció y yo enciendo un cigarro tratando de no morir de la risa por su cara

-Podrías decirme que no quieres y ya, no es necesario usar el truco de la novia- le dice ella abochornada

-Soy Tom Kaulitz, no tengo porque mentir. Te lo aclaro única y exclusivamente a ti para que no estés de fastidiosa, me voy a casar con ella en un par de días- y se sienta a mi lado ignorándola

-No eres hombre de una sola mujer- y se va más que enojada

-Te tocará un premio por eso- le digo al oído. Media hora después nos enteramos que es la hija del dueño del lugar y nos corren casi a patadas.

-Al fin que ni estaba tan bueno- me dice Tom entre risas acostando su cabeza en mis piernas. Nos quedamos dormidos de inmediato, o al menos eso es lo que recuerdo.

Ya es de mañana... de tarde. El reloj de la sala marca las 3 y yo muero de hambre, supongo que el de seguridad nos trajo hasta acá. Deje a Tom allá arriba y yo vine por algo de comer, espero que Tom no tenga ningún plan de salir porque no quiero

-¡Matilda!- escucho que grita en el segundo piso- ¿Donde estás?

-Voy subiendo- le digo riendo tratando de equilibrar la charola que traía en las manos- ¿Me abres la puerta?- le pido una vez que estoy fuera del cuarto, trate de abrirla con mis pies pero no pude.

-Voy- dice en un bostezo, escucho que se mueve de la cama, se levanta y al fin se acerca- contraseña

-Se me caerá el desayuno si no lo haces rápido- le digo en un reproche- anda

-Comida- me dice con un tono de hambre que me da mucha risa, abre la puerta, toma la charola y se va de inmediato a la cama. Corró una vez que cerré la puerta, brinco sobre el colchón y comenzamos a comer. Café para él, jugo para mi, un par de rebanadas de tarta de ciruelas, un poco de fruta y creo que será todo

-Son como las 4 de la tarde- le digo tumbada en la cama

-Rayos- me dice apurado y se levanta. Sin si siquiera decirle nada, recoge el desorden que tenemos y baja con todo y charola, lo escucho hacer unas cosas, pero tengo mucha flojera como para levantarme. Entra al cuarto y se queda mirándome

-¿Qué pasa?- le digo de pronto muy seria, el no me dice nada

-Me siento muy mal- me dice suspirando- creo que no debí beber tanto anoche

-¡Ay bebé!- le digo abriendo mis brazos, el camina a la cama y se deja caer sobre mi- ¿Buscabas una pastilla o algo?

-No precisamente- me contesta enderezándose- es solo que estoy un poco ansioso y cansado

-Por eso nos quedaremos a descansar todo el día- digo en forma de celebración, la verdad es que yo también estoy muy cansada

-No podemos, tenemos que ir a cenar hoy. Y tampoco puedo cancelar, es muy importante para mi que vayamos- me dice insistente

-Ahá- le contesto acariciando su cabello, el se sienta y aleja mi mano de su cabeza

-Es en serio- me ve con enfado- no entiendo porque tu afán de no creerme

-Disculpa- le digo preocupada- hoy es 28 de diciembre, ya me han jugado bastantes bromas en mi vida

-¿Que tiene que sea 28 de diciembre?- me pregunta confundido

-Es día de los Santos Inocentes, la familia siempre me hace bromas, ya sabes es tradición

-No es cierto- me dice tapándose la cara- Me lleva – y se levanta de la cama otra vez- tu y yo de todos modos saldremos esta noche, en el cuarto de junto esta tu ropa

-Pero Thomas- le digo tratando de detenerlo, sin embargo el se va con su celular en la mano.

Y así pasan las siguientes tres horas, sin ver a Tom, el teléfono de casa ocupado, su celular también, lo escucho abrir y cerrar puertas, incluso salió por un momento, preferí no molestarlo, se escuchaba bastante preocupado. Me di una ducha relajante con unas cosas que encontré en una maleta, tenían mi nombre, supuse que eran para hoy.

-Ya está- me dice entrando a la habitación con una sonrisa

-Que bueno- le contesto caminando a la cama- ¿Que pasaba?

-Jost- me dice abrazándome- No deja de molestar nunca- y me carga- dame un beso

-Bueno- le digo dandole uno pequeño y rápido- pero inventa una excusa mejor que esa no te la creo

-¿Puedo contarte mañana?- me pregunta poniendo gesto de niño inocente- prefiero que hoy solo nos ocupe la cena, no lo demás

-¿Por qué es tan importante esa cena?- lo cuestiono sorprendida por su insistencia en una simple cena

-¿Cómo que por qué?- dice como si fuera muy obvio- No pasaremos juntos el año nuevo, digamos que adelantamos la fecha

-¡Ah!- digo aliviada- entonces bañate cochino, y nos vamos

-Bueno- me dice dejándome libre- mientras ve por tu vestido

Y así fue, me metí al cuarto de al lado como Tom me había dicho... me encontré con un vestido más que hermoso, otro en color purpura, pero era un color distinto al de anoche, este brillaba, también las zapatillas a juego... Una tarjetita decía que era para una ocasión especial, que sabía me gustaría. Diana escogió tan hermoso diseño, otra vez, al parecer mi novio y mi hermana habían salido de compras y yo ni enterada, así me lo puse gustosa. Modele para mi misma, me maquille con delicadeza, me perfume y puse unos pendientes a juego, aquel collar que me había regalado Tom, hace tiempo que no lo usaba y, mi anillo. Salí emocionada y lista... cuando vi que mis ojos me mentían...

-Tom...- dije casi sin aliento, el se acomodaba la corbata... sí... una corbata- te ves increíblemente apuesto- le confesé terriblemente emocionada. Traía un smoking al cuerpo, incluso más que el que uso en la boda de Zayra......- traes zapatos...- le dije

-Y sé que me veo bien- dijo orgulloso- Y tu te ves hermosa

-No te gustan los zapatos así- le dije parándome junto a él. Somos una pareja como de película, nos vemos tan bien

-Claro que si- me dice viéndome- solamente que los uso en momentos exclusivos, como hoy.

Y sin decirnos nada más, nos besamos, nos tomamos de las manos y salimos. La camioneta estaba lista, Martin estaba listo y en media hora ya estábamos en el restaurant...del hotel más exclusivo de todo Querétaro

-No me digas nada- me dice sonriendo.

-¿Que rayos....?- digo cuando el mesero amablemente nos indica nuestra mesa... mesa para ¿6?

-Creí que no llegaban- se levanta mi hermano y nos saluda, después, Yatziri, y al final mis padres

-Había un poco de trafico- dice Tom y nos sentamos

-Te ves muy bien hija- me dice mi papá feliz de la vida, yo le agradezco con una sonrisa- Tu también Thomas

-Gracias- le dice Tom también sonriendole- cenemos- propone y le hacemos caso. El momento es extraño, jamás pensé que Tom quisiera pasar la cena de año nuevo con todo y la familia, por un lado me daba mucho gusto, pero por el otro me llenaba de duda. Ya habíamos pasado a la conversación, sin mis tíos aquí todo era mucho más sencillo y mi papá al fin se portaba como gente decente... o seo creía yo

-Y aquella ves del viagra- le dijo entre risas- Haruka se enfado mucho conmigo porque le eche burla

-¡Papá!- le dije apenada- Puedes dejar eso para después

-Permiteme hija- me interrumpe con su mano- debo admitir que me preocupaba mucho que salieras con mi hija, ya sabes, todas esas cosas de ser un mujeriego no son muy buen antecedente

-Lo sé- le dice Tom bebiendo de su copa- y si le dijera que eran exageraciones de los medios yo mentiría- le confiesa seguro de si mismo, dejando a todos callados, mi madre con sorpresa, mi padre con horror, mi cuñada con vergüenza y mi hermano son una risa discreta- pero he cambiado

-Eso espero- le dice mi papá en un suspiro, sin estar muy convencido de la situación

-Y cambie por culpa de su hija- le dice y ahora si que hasta yo me sorprendí. Tom me mira y me toma de la mano- quiero que me deje casarme con ella

No podía creer lo que estaba pasando, sin preámbulos, sin gente hincada, ni palabras bonitas. Todo era justo como Tom es... espontáneo, honesto.

-Ya no hay lugar en el mundo al que pertenezca si ella no está conmigo, ya no seré yo si ella se va de mi lado. Matilda es la única persona en el mundo que me saca una sonrisa por el simple hecho de existir en el mundo

-Tom...- le dije enternecida, el acerco su rostro al mio y poso su hermosa nariz en la mía

-Quiero ser el encargado de hacerla reír, de hacerla feliz- y voltea a ver a mi padre... me doy cuenta de que mi cuñada esta recargada en el hombro de mi hermano, mi mamá tiene un pañuelo y se limpia las lágrimas, mientras que mi papá... mi papá también llora

-Si usted me permite casarme con ella, será culpable de hacer de mi el hombre más feliz del mundo y nadie será nunca más afortunado que yo- le dice con una sonrisa

-Solo porque se le está yendo el tren- dice mi papá tosiendo- y porqué jamás la había visto ser feliz como ahora

-Bienvenido a la familia Tom Kaulitz- dice mi mamá tomando de la mano a mi lloroso padre que apenas y podía levantarse por la conmoción. Ambos abrazaron a Tom

-A mi no me has preguntado si acepto casarme contigo- digo en tono serio, pero por supuesto que era una broma

-¿Quieres casarte conmigo?- dijo de pronto hincándose frente a mi sacando un curioso anillo lleno de corazones de una cajita- ¿Me haces el hombre más feliz del mundo?

-Bueno- le digo roja como un jitomate, sorprendida por todo, es más, aún no creía en todo esto...

-Si no fuera porque tu hermano nos aviso que era en serio, no lo hubiéramos creído- confiesa mi padre una vez que todos nos sentamos a la mesa otra vez

-Tom me llamo todo histérico para decirme que no tenía idea que fuera día de las bromas, sino yo tampoco le hubiera creído- me dice mi hermano y ya todo tenía sentido, su impaciencia su sorpresa y todo lo demás- y también para arreglar lo del registro civil

-¿¡Qué!?- dije escupiendo el vino que acababa de beber